miércoles, 29 de julio de 2009

Nuestra propuesta va más allá de la restitución del presidente Zelaya

por Giorgio Trucchi Rel-UITA

Sigue constante la llegada de hondureños a Nicaragua para respaldar al presidente constitucional de Honduras, José Manuel Zelaya Rosales, depuesto por un golpe de estado cívico-militar el pasado 28 de junio.

Mientras tanto, Estados Unidos parece despertar de la apatía y cancela la visa de cuatro de los principales autores materiales del golpe. La esperada llegada de la familia del presidente Zelaya a la frontera de Las Manos se ha visto impedida por una nueva estrategia del gobierno de facto.

Xiomara Castro, esposa del presidente Zelaya, ha denunciado que el juez ejecutor de la sentencia de la Corte Suprema de Justicia autorizando su salida del país con su familia, en ningún momento accedió a exhibir la resolución, despertando de esta manera toda una serie de sospechas alrededor de los verdaderos motivos de esta “concesión”.

Con ella viajaban centenares de personas que quieren juntarse a las más de mil que, desafiando al gobierno de facto y a sus cuerpos represivos, ya pudieron llegar a Nicaragua, no solamente para reunirse con el presidente Zelaya, sino para plantearle la necesidad de coordinar estrategias y darle a conocer los planteamientos del Frente Nacional Contra el Golpe de Estado, instancia que ha encabezado la resistencia interna.

Para conocer los verdaderos motivos de esta movilización masiva hacia la frontera entre Honduras y Nicaragua y cuáles son los planteamientos del pueblo organizado al presidente Manuel Zelaya, a pocas horas de su llegada a territorio nicaragüense Sirel dialogó con Bertha Cáceres, directiva del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y miembro de la dirección colegiada del Frente Nacional Contra el Golpe de Estado.

-En estos últimos días se ha incrementado la llegada de hondureños a Nicaragua, entre ellos varios dirigentes populares. ¿Cuál es el objetivo de esta movilización masiva?
-Hay varios motivos. Para el Frente Nacional Contra el Golpe de Estado es necesario reunirnos de inmediato con el presidente Zelaya para coordinar cosas que están por venir y que van a ser decisivas para beneficio del pueblo hondureño.
Es importante que sepa y entienda cuáles son nuestros planes y propuestas, y que nuestra lucha va mas allá de su restitución en el cargo de Presidente.
Otro elemento que está motivando la gente a viajar hacia Nicaragua es la represión desatada por el gobierno golpista.
El Ejército y la Policía han montado un verdadero cerco en todo el departamento de El Paraíso, reactivando la tenebrosa Defensa Civil, un grupo paramilitar tristemente famoso en los años 80.
Ha sido una acción descabellada y fascista de un Ejército que ha sacado sus garras, mandando mensajes claros a los movimientos populares a través de los asesinatos.
Un trágico ejemplo es la muerte del joven Pedro Magdiel Muñoz.
Secuestrarlo, torturarlo y después asesinarlo con más de 40 puñaladas para tirar su cadáver a la par de los manifestantes es una señal inequívoca de la estrategia de terror desatada por los cuerpos represivos.
Finalmente, es importante estar aquí para demostrar que el pueblo sigue en lucha, desafiando el sistema de terror, el estado de sitio y la persecución, y acercándonos a los movimientos sociales de Nicaragua que nos están brindando su solidaridad incondicional.

-¿Cómo ha sido el viaje para entrar a territorio nicaragüense?
-Fue muy difícil y agotador. Salimos el viernes 24 de Tegucigalpa, pero al saber que la gente se iba desplazando, el Ejército puso 18 cordones militares en la carretera hacia El Paraíso.
Logramos burlar los primeros dos, sin embargo nos detectaron y nos quitaron el bus. Comenzamos a caminar para recorrer los casi 100 kilómetros que nos separaban de la frontera y logramos llegar hasta el pueblo de Zamorano, y de ahí nos metimos a un camino de tierra que conduce a El Paraíso, pero nos topamos con un contingente de la Policía.
Nos hicieron disparos al aire y nos amenazaron diciéndonos que nos iban a escoltar, pero sabíamos que más adelante había un puesto de las tropas especiales “Cobras”, mientras que atrás de nosotros ya habían cerrado el paso con un contingente militar.
Tuvimos que meternos a la montaña y llegamos hasta San Matía, un caserío donde la gente nos ayudó mucho, aunque estaba aterrorizada por los continuos allanamientos de las casas.
Estando en la casa de una señora muy solidaria, la Policía nos cercó y e hizo muchas preguntas a la señora. Afortunadamente no nos detectaron y pudimos continuar nuestra marcha hasta Santa Rosa, donde tuvimos que cambiar nuevamente nuestro recorrido para no caer en las garras de un operativo militar en la zona.
Finalmente logramos llegar a El Paraíso a primeras horas de la mañana del lunes 27.
Ya estando en este lugar que ha resistido las embestidas de los cuerpos represivos, decidimos dividirnos en dos grupos. El primero se quedó para reforzar la resistencia, mientras que el segundo volvió a entrar a la montaña para tratar de llegar hasta Nicaragua.
Hoy, martes 28, logramos entrar a territorio nicaragüense después de más de cuatro días de marcha, agotados y con varias personas enfermas y heridas, y fuimos recibidos por la gente del Movimientos Social Nicaragüense “Otro Mundo es Posible” (MSN) y otras organizaciones que agradecemos de forma especial.

-¿Qué le van a plantear al presidente Manuel Zelaya?
-Que queremos hacer un análisis de la situación interna del país, hablar sobre la correlación de fuerzas que tenemos y sobre nuestra propuesta que va más allá de su restitución.
Es importante que tenga claro que el Frente Nacional Contra el Golpe de Estado va a continuar con sus propósitos y sus planteamientos. Sabemos que nos respalda y que coincidimos en muchos puntos, pero queremos coordinar aspectos que van a ser decisivos para acabar con este gobierno golpista, y necesitamos acordar una estrategia para continuar la lucha.
Bajo este análisis vamos a tomar decisiones
-¿Qué importancia tiene el regreso del presidente Zelaya?
-Es innegable que el liderazgo del presidente Zelaya sigue siendo un elemento convocante y movilizador, y que la gente ve su llegada como un elemento que desafía la dictadura.
Uno de los grandes objetivos que tenemos es, justamente, derrotar la dictadura fascista que se ha estructurado, y eso va más allá de la restitución del Presidente.

-¿Cómo sigue la resistencia en el país?
-Hubo movilizaciones en todo el país, y hoy, 28 de julio, a 30 días del golpe de Estado, en Tegucigalpa hubo una fuerte manifestación contra los bancos que están financiando a los golpistas, como son el Banco Atlántida y el grupo financiero FICOHSA.
Al mismo tiempo, las organizaciones feministas se tomaron nuevamente el Instituto Nacional de la Mujer (INAM) y las radios clandestinas, como Radio Resistencia y Radio Insurrección Popular, siguen transmitiendo desafiando la dictadura.

-¿Cuál es el nivel de represión?
-La represión no ha bajado, aunque en estos días llegó al país una comisión de derechos humanos de la ONU y el gobierno de facto trató de dar una imagen ficticia de la realidad para limpiarse la cara ante la comunidad internacional.
Sabemos que hay planes para secuestrar a dirigentes populares, y un vocero de la Policía dijo días pasados que ya tienen pruebas para arrestarnos a todos, porque hemos estado recibiendo grandes cantidades de dinero. Siguen también las amenazas.
Compañeras del COPINH que fueron detenidas y llevadas a una posta de la Policía de Danlí, denunciaron el atropello al que fueron sometidas.
Las separaron de los hombres y cuando estuvieron solas los policías empezaron a insultarlas, a expresar su machismo y su racismo, acosándolas sexualmente.
Una de las cosas que les decían era que llevaban armas en la vulva y que por eso tenían que revisar sus genitales. Vieron también cómo golpeaban a los hombres. Fue una cosa brutal, violatoria de todos los derechos humanos de la persona, y lo peor es que todo esto va a quedar en la impunidad.
Finalmente los llevaron en unos vehículos amontonados como animales y fuertemente custodiados por cuerpos especiales, obligándolos a regresar a Tegucigalpa.
La represión sigue sin parar, porque ellos saben que no nos vamos a detener y empiezan a estar deseperados.